miércoles, 24 de abril de 2019

SONETOS - I - LA PRIMAVERA

Más fuerte que la guerra -espanto y grima-
cuando con torpe vuelo de avutarda
el ominoso trimotor se encima
y sobre el vano techo se retarda,
hoy tu alegre zalema el campo anima,
tu claro verde el chopo en yemas guarda.
Fundida irá la nieve de la cima
al hielo rojo de la tierra parda.

Mientras retumba el monte, el mar humea,
da la sierena el lúgubre alarido,
y en el azul el avión platea,
¡cuán agudo se filtra hasta mi oído,
niña inmortal, infatibagle dea,
el agrio son de tu rabel florido!

ANTONIO MACHADO


martes, 23 de abril de 2019

CAMPO

La tarde está muriendo
como un hogar humilde que se apaga.

Allá sobre los montes,
quedan algunas brasas.
Y ese árbol roto en el camino blanco
hace llorar de lástima.

¡Dos ramas en el tronco herido, y una
hoja marchita y negra en cada rama!

¿Lloras?.... Entre los álamos de oro,
lejos, la sombra del amor te aguarda.

ANTONIO MACHADO.

lunes, 15 de abril de 2019

ELEGÍA DE UN MADRIGAL

Recuerdo que una tarde de soledad y hastío,
¡oh tarde como tantas! el alma mía era,
bajo el azul monótono, un ancho y terso río
que ni tenía un pobre juncal en su ribera.

¡Oh mundo sin encanto, sentimental inopia
que borra el misterio azogue del cristal!
¡Oh el alma sin amores que el universo copia
con un irremediable bostezo universal!

Quiso el poeta recordar a solas,
las ondas bien amadas, la luz de los cabellos
que él llamaba en sus rimas rubias olas.
Leyó.... La letra mata: no se acordaba de ellos...

Y un día -como tantos-, al aspirar un día
aromas de una rosa que en el rosal se abría, brotó
como una llama la luz de los cabellos
que él en sus madrigales llamaba rubias olas,
brotó, porque su aroma igual tuvieron ellos...
Y se alejó en silencio para llorar a solas.

ANTONIO MACHADO

domingo, 14 de abril de 2019

ORILLAS DEL DUERO

Se ha asomado una cigüeña en lo alto del campanario.
Girando en torno a la torre y al caserón solitario,
ya las golondrinas chillan.Pasaron del blanco invierno,
de nevascas y ventiscas los crudos soplos del infierno.

En una tibia mañana.
El sol calienta un poquito la pobre sierra sorina.
Pasados los verdes pinos,
casi azules, primavera
se ve brotar en los finos
chopos de la carretera
y del río. El Duero corre, terso y mudo,mansamente.
El campo parece, más joven, adolescente.
Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido,
azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido
y mística primavera!

¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,
espuma de la montaña ante la azul lejanía,
sol del día, claro día!
¡ Hermosa tierra de España !

ANTONIO MACHADO


sábado, 13 de abril de 2019

CANTE HONDO

Yo meditaba absorto, devanando
los hilos del hastío y la tristeza,
cuando llegó a mi oído,
por la ventana de mi estancia, abierta
a una caliente noche de verano,
el plañir de una copla soñolienta,
quebrada por los trémolos sombríos
de las músicas magas de mi tierra.

....Y era el Amor, como una roja llama...
-Nerviosa mano en la vibrante cuerda
ponía un largo suspirar de oro,
que se trocaba en surtidor de estrellas-

....Y era la Muerte, al hombro la cuchilla,
el paso largo, torva y esquelética.
-Tal cuando yo era niño la soñaba-.

Y en la guitarra, resonante y trémula,
la brusca mano, al golpear fingía
el reposar de un ataúd en tierra.

Y era un plañido solitario el soplo
que el polvo barre y la ceniza avienta.

ANTONIO MACHADO

viernes, 12 de abril de 2019

YO VOY SOÑANDO CAMINOS

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡ Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...

¿A dónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero....
-la tarde cayendo está-.

"En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y debílmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
quien te pudiera sentir
en el corazón clavada".

ANTONIO MACHADO

jueves, 11 de abril de 2019

HORIZONTE

En una tarde clara y amplia como el hastío
cuando su lanza blande el tórrido verano,
copiaban el fantasma de un grave sueño mío
mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano.

La gloria del ocaso era un purpúreo espejo,
en un cristal en llamas, que al infinito viejo
iba arrojando el grave soñar en la llanura....
Y yo sentí la espuela sonora de mi paso
repercutir lejana en el sangriento ocaso,
y más allá, la alegre canción de un alba pura.

ANTONIO MACHADO