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sábado, 20 de octubre de 2012
PALACIO DE LA ALJAFERÍA (ZARAGOZA)
El edificio fue levantado en el reinado de ABU YAFAR inb Hud ALMUQTADIR como segunda residencia de los reyes de la taifa de ZARAGOZA que tenían fijada su sede oficial en el desaparecido palacio de la ZUDA. YAFAR daría el nombre con el que conocemos actualmente este soberbio monumento. El recinto estaba protegido por diecisiete torreones redondos a excepción de la torre del homenaje que era cuadrada y con un patio central. De su antiguo esplendor palaciego,la mejor pieza conservada es el oratorio, pequeña sala de ocho lados profusamente decorada. Las sucesivas transformaciones dejaron su impronta en el edificio con estancias decoradas en estilos que abarcan desde la época taifal y almohade hasta el mudéjar y el gótico. Al conquistar ZARAGOZA Alfonso I el Batallador, donó la Aljafería al Monasterio de Craremes de Carcasona, con el encargo que se edificara una iglesia consagrada a la Virgen y a San Martin. Se desconoce cuando vuelve a ser sede real, pero Pedro III y Pedro IV en los siglos XIII y XIV realizaron modificaciones que le hicieron alcanzar su época de máximo esplendor cortesano, continuado por los Reyes Católicos, quienes impulsaron la segunda gran reforma añadiendo un segundo piso y dotando al palacio del suntuoso "Salón del Trono".
Al convertirse en cárcel de la Inquisición en el siglo XVI, se le dotó de un complejo sistema de fortificaciones y fosos. Poco quedó de todo ello tras varias desafortunadas innovaciones y su reconversión en cuartel, hecha a mediados del siglo XIX. En parte está siendo recuperado con un exhaustivo trabajo de restauración que comenzó en 1945 . En la actualidad es la digna sede de las Cortes de Aragón.
jueves, 11 de octubre de 2012
BASÍLICA DEL PILAR (ZARAGOZA)
Tras la toma de Zaragoza en 1118 por Alfonso I el Batallador, el Obispo Don Pedro de Librana reedificó el templo que ya era una ampliación de la anterior capilla construída en tiempos apostólicos con motivo de la venida de la Virgen del Pilar, según la conocida tradición. Probablemente era de estilo románico y su único resto sea el tímpano empotrado en la fachada del actual edificio. En 1434 ardió y únicamente se salvó la imagen de la Virgen y algunos muros. La reconstrucción la inició Doña Blanca de Navarra, hasta que el dinámico Arzobispo Don Hernando de Aragón mandó construir una notable iglesia gótica de una nave y dedicada a Santa María la Mayor. Por razones poco conocidas se prescindió del nuevo edificio y en 1681 se puso la primera piedra de un renovado y azoroso proyecto, con un exterior de ladrillo sin decoración, que cerraba una sala rectangular de tres naves con numerosas capillas, cortadas por siete transversales y la del crucero. El edificio se remató con cuatro esbeltas torres y profusión de cúpulas sobre las naves a fin de aumentar la altura del techo, excesivamente bajo según la opinión del pueblo zaragozano que fue quien con sus aportaciones sufragó una gran parte de la obra. En constraste con la sobria arquitectura interior, los materiales ornamentales son de una riqueza extraordinaria, uniendo al legado de los anteriores edificios el arte de innumerables maestros: Ventura Rodríguez, Damián Forment, Hans de Suabia, Agustín Pardo, Tomás Celma, Guillermo Salvá, José Alegre, Morlanes y una interminable lista de artistas y obras que culmina con los memorables frescos de los hermanos Bayeu y Goya.
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