Vamos lento,
traigo la voluntad en carne viva,
duelen los pedazos que se van deshaciendo cuando alguien olvida.
Este cuerpo ya no paga recompensas a destajo.
Y, como una idiota en duelo de equilibrios,
esta noche me despojaré de torpezas
cuando empieza a tartamudear tu nombre.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
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miércoles, 27 de julio de 2016
lunes, 25 de julio de 2016
AQUELLA VEZ
Aquella vez me desvistió de palabras y supo más.....
Entre las pinzas de aquellas sábanas blancas,
naufragios de vida tendidos al sol.
Misterios de dos que, después de todo,
no supieron qué decirse.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
Entre las pinzas de aquellas sábanas blancas,
naufragios de vida tendidos al sol.
Misterios de dos que, después de todo,
no supieron qué decirse.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
domingo, 24 de julio de 2016
TODO LO QUE FUE SUYO
Que le devuelvan, por favor, el gesto,
que no la desnuden y la dejen secar en mitad de una plaza,
que la bañen en aceite para que corra resbalando cada huella,
que en su boca no quepa un ápice de tristeza,
ni en sus sienes retumbe conciencia alguna,
que sus pasos no agonicen en los intentos de entregarse,
que le canten al oído las nanas que ñle arrebataron
y le declaren dueña del alcance de sus ojos,
que la quieran fuerte y arrebatadamente delicada,
que no le falten naranjas en su cesta
y rueden cada mañana por la madera
hasta que su jugo la devuelva a sus dotes.
Que el verano sea de nuevo suyo
y el tiempo solo una excusa para llenarse de más experiencias,
que en la torre no haya vigías ni faros,
que le dejen de una vez equivocarse
y que siga amontonando tacones en en el armario del pasillo.
Que en la escalera sepan cruzarse los besos de arriba abajo
y que las pasiones mudas sigan hirviendo con el té de alguna tarde,
que le dibujen sonrisas
y le cuelguen de su cabello dorado sueños revividos,
que no haya castillos ni encierros,
ni cárceles de oro.
Que le devuelvan el gesto y todo lo que fue suyo.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
que no la desnuden y la dejen secar en mitad de una plaza,
que la bañen en aceite para que corra resbalando cada huella,
que en su boca no quepa un ápice de tristeza,
ni en sus sienes retumbe conciencia alguna,
que sus pasos no agonicen en los intentos de entregarse,
que le canten al oído las nanas que ñle arrebataron
y le declaren dueña del alcance de sus ojos,
que la quieran fuerte y arrebatadamente delicada,
que no le falten naranjas en su cesta
y rueden cada mañana por la madera
hasta que su jugo la devuelva a sus dotes.
Que el verano sea de nuevo suyo
y el tiempo solo una excusa para llenarse de más experiencias,
que en la torre no haya vigías ni faros,
que le dejen de una vez equivocarse
y que siga amontonando tacones en en el armario del pasillo.
Que en la escalera sepan cruzarse los besos de arriba abajo
y que las pasiones mudas sigan hirviendo con el té de alguna tarde,
que le dibujen sonrisas
y le cuelguen de su cabello dorado sueños revividos,
que no haya castillos ni encierros,
ni cárceles de oro.
Que le devuelvan el gesto y todo lo que fue suyo.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
martes, 12 de julio de 2016
AQUELLOS LUGARES
En aquello lugares con luz de media tarde,
allí es donde sucediron las mejores historias.
Batallones de conquistas, huracanes encendidos y derroche.
Allí donde se descorcharon faldas y rodaron camisas,
donde se revolvió el pelo y se escuchó suspirar,
en aquellos lugares
fue donde ganamos la batalla a nuestros padres,
donde levantamos espadas y quisimos ser importantes.
También conocimos el riesgo de entregarnos
y dormimos una siesta buscando ratos de soledad,
allí nos enseñamos y nos despedimos,
asaltos de cosquillas como estornudos.
Allí donde debutaron nuestras primeras canciones de amor
y nos dimos la mano sin querer mirarnos,
en aquellos lugares con luz de media tarde
es donde retumbaban los ecos de nuestros mayores
y donde arreglamos la trrastada de nuestros hermanos.
Allí donde quedaron los recuerdos amontonados en cajas,mantas y polvo,
bajo alguna piedra, alguna foto, unas notas......
Aquellos lugares que te devuelven a las entrañas sin paños calientes,
a lo que fuiste y lo que queda o no de tí.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
allí es donde sucediron las mejores historias.
Batallones de conquistas, huracanes encendidos y derroche.
Allí donde se descorcharon faldas y rodaron camisas,
donde se revolvió el pelo y se escuchó suspirar,
en aquellos lugares
fue donde ganamos la batalla a nuestros padres,
donde levantamos espadas y quisimos ser importantes.
También conocimos el riesgo de entregarnos
y dormimos una siesta buscando ratos de soledad,
allí nos enseñamos y nos despedimos,
asaltos de cosquillas como estornudos.
Allí donde debutaron nuestras primeras canciones de amor
y nos dimos la mano sin querer mirarnos,
en aquellos lugares con luz de media tarde
es donde retumbaban los ecos de nuestros mayores
y donde arreglamos la trrastada de nuestros hermanos.
Allí donde quedaron los recuerdos amontonados en cajas,mantas y polvo,
bajo alguna piedra, alguna foto, unas notas......
Aquellos lugares que te devuelven a las entrañas sin paños calientes,
a lo que fuiste y lo que queda o no de tí.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
lunes, 11 de julio de 2016
AMOR DE MICROONDAS
Querido amor de microondas,
en dos minutos debutamos y acabamos,
en el bol,
unas expectantes palomitas aplaudiendo nuestra despedida.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
en dos minutos debutamos y acabamos,
en el bol,
unas expectantes palomitas aplaudiendo nuestra despedida.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
domingo, 10 de julio de 2016
AMOR
AMOR,
Espero que, cuando lamas mi puerta,
vengas con un manual talla Ikea,
que me desagas lentamente por pasos,
y, aunque no seamos evidentes,
nos reconozcamos en los gráficos.
Inúndame el cuerpo con tu savia
y tenme en ayuno los martes,
llévame al límite sin dejar que enferme,
no me poseas ni me enceles
y no secuestres ni uno solo de mis gestos solidarios.
AMOR,
ríete conmigo y hagámonos fuertes a dos lados
en mi rutina,
en el olor de la casa cuando entro,
ahí me gusta sentirte cerca, sin prisas, en calma,
en cualquier arranque.
Nunca sé si llegaste para quedarte o te anticipas,
yo no sé fabricarte ni taparte los ojos,
ni disfrazarte de feria.
AMOR,
esa continua búsquedan es agotadora
y aquí sigo sentada,al borde de las pasiones irremediables.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
Espero que, cuando lamas mi puerta,
vengas con un manual talla Ikea,
que me desagas lentamente por pasos,
y, aunque no seamos evidentes,
nos reconozcamos en los gráficos.
Inúndame el cuerpo con tu savia
y tenme en ayuno los martes,
llévame al límite sin dejar que enferme,
no me poseas ni me enceles
y no secuestres ni uno solo de mis gestos solidarios.
AMOR,
ríete conmigo y hagámonos fuertes a dos lados
en mi rutina,
en el olor de la casa cuando entro,
ahí me gusta sentirte cerca, sin prisas, en calma,
en cualquier arranque.
Nunca sé si llegaste para quedarte o te anticipas,
yo no sé fabricarte ni taparte los ojos,
ni disfrazarte de feria.
AMOR,
esa continua búsquedan es agotadora
y aquí sigo sentada,al borde de las pasiones irremediables.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
viernes, 8 de julio de 2016
LIBRE
Tu recuerdo me dejó libre,
libre para volver a ser nada tuyo.
Una carta olvidada en algún cajón,
el regalo que jamás te hice.
Libre de mi habitación.
Libre de todas y por todas las avenidas que anduve contigo.
Libre de comprender que, más allá de la multitud,
hubo un tuyo y un mío, pero no un conmigo.
Tu recuerdo dejó libres a los perfectos idiotas que nadie aguanta,
libre de nacimientos y de imágenes,
libre de pensamiento, palabras e intenciones.
Sorprendentemente libre.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
libre para volver a ser nada tuyo.
Una carta olvidada en algún cajón,
el regalo que jamás te hice.
Libre de mi habitación.
Libre de todas y por todas las avenidas que anduve contigo.
Libre de comprender que, más allá de la multitud,
hubo un tuyo y un mío, pero no un conmigo.
Tu recuerdo dejó libres a los perfectos idiotas que nadie aguanta,
libre de nacimientos y de imágenes,
libre de pensamiento, palabras e intenciones.
Sorprendentemente libre.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
jueves, 7 de julio de 2016
LLEGAR A HELARME
Aquí traigo mi cabeza
para lanzarla al viento,
para quitarme lo que pesa y no pasa.
He mirado al techo fijamente
mientras me dibujaba sentimientos de comienzo inerte.
Vuelvo a ser río
y desde aquí puedo ver el mar revuelto,
se rompe rápido e inminente.
He decidido llevar un bastón,
para ir advirtiendo superficie firme antes de dar otro paso.
Bajo mis pies gira la roca angulosa que me sostiene,
busco el lado donde da sombra,
me cuido del pecho y de las corrientes,
me llevo sola, como el mar,
tan lejos como mi imaginación aguante.
He sentido miedo,
porque he sabido que podría llegar a helarme.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
para lanzarla al viento,
para quitarme lo que pesa y no pasa.
He mirado al techo fijamente
mientras me dibujaba sentimientos de comienzo inerte.
Vuelvo a ser río
y desde aquí puedo ver el mar revuelto,
se rompe rápido e inminente.
He decidido llevar un bastón,
para ir advirtiendo superficie firme antes de dar otro paso.
Bajo mis pies gira la roca angulosa que me sostiene,
busco el lado donde da sombra,
me cuido del pecho y de las corrientes,
me llevo sola, como el mar,
tan lejos como mi imaginación aguante.
He sentido miedo,
porque he sabido que podría llegar a helarme.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
miércoles, 6 de julio de 2016
AQUEL VERANO
Aquel verano me quedé con vistas a la montaña
sabiendo que nadie me preguntaría.
A besos limpios de tierra y polvo que denotaba ausencia.
Nunca llegué a entender
cómo la pasión se va sin avisar.
Supe que me deseaba,
lo supe en sus labios,
mientras se cerraba la camisa,
lo vi en sus ojos en cada embestida.
Como por descuido llegaron halos de costumbre,
la misma que se precipitaba despertando su cuerpo para la guerra.
No voy a negar que le quise,
lo bhice sin esperar nada,
y cuando el silencio se cebó de rutina,
me preparé para olvidarle.
Ahora le quiero al otro lado,
sin demandas, ni itinerario.
El problema no es aceptar que le quise.
El dilema es recolocar lo que he olvidado.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
sabiendo que nadie me preguntaría.
A besos limpios de tierra y polvo que denotaba ausencia.
Nunca llegué a entender
cómo la pasión se va sin avisar.
Supe que me deseaba,
lo supe en sus labios,
mientras se cerraba la camisa,
lo vi en sus ojos en cada embestida.
Como por descuido llegaron halos de costumbre,
la misma que se precipitaba despertando su cuerpo para la guerra.
No voy a negar que le quise,
lo bhice sin esperar nada,
y cuando el silencio se cebó de rutina,
me preparé para olvidarle.
Ahora le quiero al otro lado,
sin demandas, ni itinerario.
El problema no es aceptar que le quise.
El dilema es recolocar lo que he olvidado.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
martes, 5 de julio de 2016
LLEGASTE
Llegaste dándole sentido a mi mantel de flores,
llenando de música mis paseos habituales,
despertando mi inconsciencia,
revolucionando mis controles
y desabrochándome la piel a mordiscos.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
llenando de música mis paseos habituales,
despertando mi inconsciencia,
revolucionando mis controles
y desabrochándome la piel a mordiscos.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
lunes, 4 de julio de 2016
QUEDARON LOS CHARCOS
Se desestabilizó la risa y vino a increparnos.
Quisimos guardar la apariencia,
fruncir el ceño,
perder el salto,
pero fueron las excusas más ex que nunca
y quedaron en los charcos
más reflejos que ganas de secarse.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
Quisimos guardar la apariencia,
fruncir el ceño,
perder el salto,
pero fueron las excusas más ex que nunca
y quedaron en los charcos
más reflejos que ganas de secarse.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
domingo, 3 de julio de 2016
LA CONDENA DE LA COSTUMBRE
Las millas de vuelo ensordecieron los puñados de besos que dejé.
Cuando te asoma un sin tí en la boca,
sabemos que lo peor no es el adiós sino el gracias,
la caridad y la limosna vienen de la mano del olvido.
Imposible remendar la condena de la costumbre,
no hay final sin cicatrices,
ni cuenta que al pagar no se respire.
Miles de personas cruzan de un lado a otro
alborotadas, rebeldes e insaciables,
algunos inadecuados y otros elocuentes,
millones de vidas que a diario se encuentran sin efectos secundarios,
y así en cada rincón, en cada ciudad, en todos los paises y a todas horas,
como tú y yo ahora,
resignados a ver llegar la aguja al centro,
frenando el vinilo.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
Cuando te asoma un sin tí en la boca,
sabemos que lo peor no es el adiós sino el gracias,
la caridad y la limosna vienen de la mano del olvido.
Imposible remendar la condena de la costumbre,
no hay final sin cicatrices,
ni cuenta que al pagar no se respire.
Miles de personas cruzan de un lado a otro
alborotadas, rebeldes e insaciables,
algunos inadecuados y otros elocuentes,
millones de vidas que a diario se encuentran sin efectos secundarios,
y así en cada rincón, en cada ciudad, en todos los paises y a todas horas,
como tú y yo ahora,
resignados a ver llegar la aguja al centro,
frenando el vinilo.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
viernes, 1 de julio de 2016
AGOTÁNDONOS
Me dormí a media tarde mientras escuchaba el crujir de la madera,
a las crías de pájaros en los nidos esperando el alimento de sus madres,
el sonido del molinillo de la abuela haciendo café,
el eco de nuestros pasos volviendo.
Se nos metió el otoño en los huesos,
quebrantando cada esquina de flores que nos nacía hace meses.
Esta casa huele a nuestro, a tuyo y a mío,
nuestra cama hueca de culpas y llena de sabores que aún me entretienen,
nuestros cuerpos luchando entre sí, cada uno en la conquista de la cima.
Por la ventana se escapan suspiros y algún grito ahogado,
juntos estrujamos los relojes,
agotándonos de tiempo sin darnos cuenta.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano
a las crías de pájaros en los nidos esperando el alimento de sus madres,
el sonido del molinillo de la abuela haciendo café,
el eco de nuestros pasos volviendo.
Se nos metió el otoño en los huesos,
quebrantando cada esquina de flores que nos nacía hace meses.
Esta casa huele a nuestro, a tuyo y a mío,
nuestra cama hueca de culpas y llena de sabores que aún me entretienen,
nuestros cuerpos luchando entre sí, cada uno en la conquista de la cima.
Por la ventana se escapan suspiros y algún grito ahogado,
juntos estrujamos los relojes,
agotándonos de tiempo sin darnos cuenta.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano
martes, 28 de junio de 2016
AMANECIÓ UN SEPTIEMBRE
Amaneció un septiembre decantado
con halos de nunca querer perderse,
movimos los instantes desolados
haciendo de un amor un cuerpo inerte.
Soltamos sin cuidado las amarras,
en cajas de ida y vuelta viajan dudas,
el polvo sacudiendo las cortinas,
mientras el agua nos dejaba piel de luna.
Yo quise desbordarte los permisos,
haciendo de este martes otro viernes,
sudar sobre tus piernas de reclamo
y ser a tu lado color de fiebre.
Si vas a coronarme como tuya,
no tardes mucho en avasallarme,
que sé morder las sábanas de espera
y tambien volar si vira el aire.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
con halos de nunca querer perderse,
movimos los instantes desolados
haciendo de un amor un cuerpo inerte.
Soltamos sin cuidado las amarras,
en cajas de ida y vuelta viajan dudas,
el polvo sacudiendo las cortinas,
mientras el agua nos dejaba piel de luna.
Yo quise desbordarte los permisos,
haciendo de este martes otro viernes,
sudar sobre tus piernas de reclamo
y ser a tu lado color de fiebre.
Si vas a coronarme como tuya,
no tardes mucho en avasallarme,
que sé morder las sábanas de espera
y tambien volar si vira el aire.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
lunes, 27 de junio de 2016
HAZME
...Y ahora te encuentro patas arriba,
con los marcos de las puertas desconchados,
las paredes sin pintar,
permitiendo tu espacio mientras pides consuelo,
yo a tu lado
en todo lo que merece la pena resolverse cerca de tus oídos.
Todo es extraño, frío y decadente,
aún así resisto, abriéndome los brazos,
queriéndote en mi vida.
Ven, que te descorche la risa,
permítele a la culpa perdernos el rastro,
hilvanando el deseo a nuestros cuerpos.
Hazme.......
VANESA MARTÍN
Mujer Océano
con los marcos de las puertas desconchados,
las paredes sin pintar,
permitiendo tu espacio mientras pides consuelo,
yo a tu lado
en todo lo que merece la pena resolverse cerca de tus oídos.
Todo es extraño, frío y decadente,
aún así resisto, abriéndome los brazos,
queriéndote en mi vida.
Ven, que te descorche la risa,
permítele a la culpa perdernos el rastro,
hilvanando el deseo a nuestros cuerpos.
Hazme.......
VANESA MARTÍN
Mujer Océano
viernes, 24 de junio de 2016
ENTONCES.......
Cuando de mi nervio primero haga una rutina,
a estas ganas locas de volar les saque abonos regulares,
cuando mi curiosidad llegue sin prisas a doblar más de una esquina,
cuando amanezca sin necesidad de tí....
Estonces estaré preparada para quererte.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
a estas ganas locas de volar les saque abonos regulares,
cuando mi curiosidad llegue sin prisas a doblar más de una esquina,
cuando amanezca sin necesidad de tí....
Estonces estaré preparada para quererte.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
jueves, 23 de junio de 2016
DUEÑO DE NADIE
Que nunca se es dueño de nadie.
Mira a los hombres que son verdaderamente hombres
por ser cómplices de la vida,
por llenar de luces el camino de "tú y yo",
de "nosotros".
Y que son libres porque nosotras lo somos.
Y grandes a más grandes y más bonitas nosotras.
Tú no sabes lo que es acariciar por dentro,
dejas frustación y pena
por cada esquina de lo que empezó siendo un hogar,
no eres capaz de sostener una mirada limpia.
Te desbordas en excusas carentes de argumentos.
Ójala lloviera dos inviernos seguidos para borrar
cada huella tuya que rompió a doler en algún cuerpo.
Y nunca más.
Ójala en algo te llegue y se te vaya la fuerza a los pies
para nunca más volver.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
Mira a los hombres que son verdaderamente hombres
por ser cómplices de la vida,
por llenar de luces el camino de "tú y yo",
de "nosotros".
Y que son libres porque nosotras lo somos.
Y grandes a más grandes y más bonitas nosotras.
Tú no sabes lo que es acariciar por dentro,
dejas frustación y pena
por cada esquina de lo que empezó siendo un hogar,
no eres capaz de sostener una mirada limpia.
Te desbordas en excusas carentes de argumentos.
Ójala lloviera dos inviernos seguidos para borrar
cada huella tuya que rompió a doler en algún cuerpo.
Y nunca más.
Ójala en algo te llegue y se te vaya la fuerza a los pies
para nunca más volver.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
miércoles, 22 de junio de 2016
QUIERO MUDARTE
No sé qué parte me perdí de ti ni en qué momento me volví a saltar,
ni siquiera sé si he llegado a hacerlo.
No encuentro el manual de instrucciones de la confianza,
llegar y verte por encima de miles de personas,
rozarte por entre miles de brazos.
A pesar de los años, lon encuentros, las idas y las venidas,
las huidas hacia adelante y las excusas,
seguimos cosechando sonrisas.
No seas tú,no puedes ser tú, no debieras ser tú.
Va siendo hora de devolverte el respeto que te perdí al subestimarte.
Me fuí antes de la última ronda y ya no supe qué más.
No sé si quiero cuarenta y ocho horas contigo o correr el riesgo de repudiarte.
No sé si prefiero encontrarte algún día por sorpresa
y que celebremos los quites de la vida,
dejarte unos billetes a Viena escondidos en el mueble de la entreda
o que me sigas mirando arrastrándome mar adentro.
Pongamos altura de por medio hasta que nos borre el rastro.
No sé cómo ponerme a salvo y no cabrearme contigo.
Aprendí a cuidarme de rodillas y a no querer a nadie más que en reflejos.
Tu pulso me inquieta, saltó la tapia de alambres,
tu piel me arde a pocos centrímetros y tu sexo me rinde poderosamenmte.
Quiero mudarte
para tragarme tus propias vísceras y rescatar la
conciencia que dejé al cuidado de un ejército de soles.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
ni siquiera sé si he llegado a hacerlo.
No encuentro el manual de instrucciones de la confianza,
llegar y verte por encima de miles de personas,
rozarte por entre miles de brazos.
A pesar de los años, lon encuentros, las idas y las venidas,
las huidas hacia adelante y las excusas,
seguimos cosechando sonrisas.
No seas tú,no puedes ser tú, no debieras ser tú.
Va siendo hora de devolverte el respeto que te perdí al subestimarte.
Me fuí antes de la última ronda y ya no supe qué más.
No sé si quiero cuarenta y ocho horas contigo o correr el riesgo de repudiarte.
No sé si prefiero encontrarte algún día por sorpresa
y que celebremos los quites de la vida,
dejarte unos billetes a Viena escondidos en el mueble de la entreda
o que me sigas mirando arrastrándome mar adentro.
Pongamos altura de por medio hasta que nos borre el rastro.
No sé cómo ponerme a salvo y no cabrearme contigo.
Aprendí a cuidarme de rodillas y a no querer a nadie más que en reflejos.
Tu pulso me inquieta, saltó la tapia de alambres,
tu piel me arde a pocos centrímetros y tu sexo me rinde poderosamenmte.
Quiero mudarte
para tragarme tus propias vísceras y rescatar la
conciencia que dejé al cuidado de un ejército de soles.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
martes, 21 de junio de 2016
SUDA
Alfombras de rosas rojas para la libertad que predicas.
Silencia cada una de las conquistas que te hicieron del motín
con todas sus vertientes en el desván de los egos.
Pocos saben distinguir entre lo que parece tuyo y lo que ciertamente es.
Nunca a salvo de buitres carroñeros que solo buscan saciar su sed y limar sus uñas.
Del trabajo a tu casa un viaje de vaivenes.
Y siguen empujándote hacia abajo los hombros,
dejando todo derramado y sucio.
Cierra la maleta cargada de culpas y suda.
Suda la vida,
el deseo,
la templanza,
te quieros y lo sientos,
despedidas,
desvelos,
locuras,
intransigencias,
palabras irreverentes.
Suda besos robados,
besos cómplices.
Suda amigos perdidos,
lugares deshuesados,
ruinas de amantes.
Suda ponerte en la boca de otra,
nostalgia y laberintos,
terremotos de veranos exprimidos,
noticias valientes,
tus manos en mi ombligo.
Suda la muerte,
los portazos,
alguna que otra nana,
y suda todas y cada una de las noches que te perdiste en el camino.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
Silencia cada una de las conquistas que te hicieron del motín
con todas sus vertientes en el desván de los egos.
Pocos saben distinguir entre lo que parece tuyo y lo que ciertamente es.
Nunca a salvo de buitres carroñeros que solo buscan saciar su sed y limar sus uñas.
Del trabajo a tu casa un viaje de vaivenes.
Y siguen empujándote hacia abajo los hombros,
dejando todo derramado y sucio.
Cierra la maleta cargada de culpas y suda.
Suda la vida,
el deseo,
la templanza,
te quieros y lo sientos,
despedidas,
desvelos,
locuras,
intransigencias,
palabras irreverentes.
Suda besos robados,
besos cómplices.
Suda amigos perdidos,
lugares deshuesados,
ruinas de amantes.
Suda ponerte en la boca de otra,
nostalgia y laberintos,
terremotos de veranos exprimidos,
noticias valientes,
tus manos en mi ombligo.
Suda la muerte,
los portazos,
alguna que otra nana,
y suda todas y cada una de las noches que te perdiste en el camino.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
lunes, 20 de junio de 2016
TE CONFUNDISTE
Te confundiste,
nadie puede negarle a abril la primavera,
herir conscientemente a la inocencia,
entrar en daño ajeno,
nadie quiere ocupar lugares inundados de lodo,
ni hace préstamos a cambio de nada,
ni reina a salvo,
ni conoce comprensiones absolutas hacia el otro,
ni desnuda su alma sin atisbo de miedo.
Nadie pidió nacer.
Resultamos a veces imposibles por inercia,
tanto como evitar la muerte.
Erramos en concesiones y derechos.
Temblamos en la duda,
temblamos en el primer camino,
en la primera cita y el último adiós,
en la reconciliación más deseada...
Te confundiste.
No puede ser de otra manera,
te quedaste solo en la superficie,
amontonando capas de orgullo y hiel,
en balde, con intransigencia,
pasando por encima de la bondad,
presuponiéndote a salvo de los bandidos,
ensalzando un error a una categoría injusta,
porque ningún plan estaba previsto
alterar el rumbo de tus pasos.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
nadie puede negarle a abril la primavera,
herir conscientemente a la inocencia,
entrar en daño ajeno,
nadie quiere ocupar lugares inundados de lodo,
ni hace préstamos a cambio de nada,
ni reina a salvo,
ni conoce comprensiones absolutas hacia el otro,
ni desnuda su alma sin atisbo de miedo.
Nadie pidió nacer.
Resultamos a veces imposibles por inercia,
tanto como evitar la muerte.
Erramos en concesiones y derechos.
Temblamos en la duda,
temblamos en el primer camino,
en la primera cita y el último adiós,
en la reconciliación más deseada...
Te confundiste.
No puede ser de otra manera,
te quedaste solo en la superficie,
amontonando capas de orgullo y hiel,
en balde, con intransigencia,
pasando por encima de la bondad,
presuponiéndote a salvo de los bandidos,
ensalzando un error a una categoría injusta,
porque ningún plan estaba previsto
alterar el rumbo de tus pasos.
VANESA MARTÍN
Mujer Océano.
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