miércoles, 7 de septiembre de 2016

ESCALANDO

La Muerte estaba allí sentada al borde,
- La Muerte que yo vi no era delgada,
ni huesuda, ni fría,
ni en sudario envolvía su espesa cabellera-.
La Muerte estaba sola como siempre,
haciéndose un chaleco de ganchillo,
sentada en una piedra de la roca,
estaba distraída, no debió verme,
en seguida gritó : " ¡ No te tocaba ! "
y se puso a tejer como una loca.
- Podrás llevarte entonces estos versos,
estas ganas de amar y este cigarro
podrás llevarte el cuerpo que me duele
pero cuidado con tocar mi alma.
A la muerte la tengo pensativa
porque no ha conseguido entristecerme.

GLORIA FUERTES
Obras Incompletas

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