sábado, 25 de diciembre de 2010

SOLEDAD

Me gustaría contar una historia
simple, llana, que cautivase
a mi corazón poeta
y a los poetas del mundo.

Es la historia de mi soledad
donde encontré mi aventura,
mi inseguridad,
mi amargura,
mi honestidad,
el idilio con la vida;
y todos aquellos sentimientos
que engrandecen,
acallan,
ensombrecen,
maltratan,
agradecen
el cuidado de las heridas cautivas.

Cuántos hombres padecen
de sus propios fracasos
de sus propias agonías,
de amores maltratados,
de dulces ironías.

Y en el polvo de mi camino pasado
quedaron las huellas de un amor
que fué ardiente, sentido,maltratado,
por la justicia de mi propio error.

Ni el mar con su inocencia
ni la montaña con su culpabilidad,
hablan del perdón ni la injusticia
sino de la cuna de la libertad.

Esclavo de mis propios tropiezos,
de mis errores,
de mis conductas,
de mis actitudes,
caminé con mi ignorancia escondida
en mis propios hábitos y costumbres.

Sentí el perdón del Universo,
la paz de mi alma,
rl amor de mí mismo,
la libertad del corazón,
cuando propuse a la hermandad
de mi cuerpo y alma,
caminar con mi voluntad,
con valor, riesgo,respeto
y la fuerza de mi autoridad.

Ángel Sanz Goena
(Ráfagas de luz sobre un poeta)

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