sábado, 4 de junio de 2011

PASIÓN

Entre los cantos de unas flores desnudas,
la música de unas hojas otoñales,
camino de sueños perdidos,
árboles dormidos, cánticos de pájaros en vuelo,
fragancia de vientos silenciosos
y los dibujos de las blancas nubes,
abro mi sentimiento
a la dulzura de tu corazón.

Tú, mujer de naturaleza perdida,
de mirada triste y soñadora,
de carácter hostil y torturado,
de conflictos y pasiones,
de dulces sueños de amor,
de sabiduría eterna,
eres la eterna dama sonriente
que enciende la llama de mi corazón.

Tú, mujer de conquistas interminables,
fragancia de sueños dormidos,
aroma de ideales conquistados,
viajas con la luz de tu amanecer
por los horizontes del amor.

Tú, mujer de dudas constantes,
delicada flor otoñal,
alma de caminos pedregosos,
mesajera de pasiones feroces,
haces que sienta tus sentidos perfumados
protegido entre tus firmes brazos.

Tu sonrisa radiante
y tu mirada sencilla,
son la fuerza de tu vida fascinante
en un camino que con luz brilla.

ÁNGEL SANZ GOENA
Ráfagas de luz sobre un poema