domingo, 10 de agosto de 2014

Cien sonetos de amor (LXXXV)

DEL MAR hacia las calles corre la vaga tiniebla
como el vapor de un buey enterrado en el frío,
y largas lenguas de agua que acumulan cubriendo
el mes que a nuestras vidas prometió ser celeste.

Adelantado otoño, panal silbante de hojas,
cuando sobre los pueblos palpita tu estandarte
cantan mujeres locas despidiendo a los ríos,
los caballos relinchan hacia la Patagonia.

Hay una enredadera vespertina en tu rostro
que crece silenciosa por el amor llevada
hasta las herraduras crepitantes del cielo.

Me inclino sobre el fuego de tu cuerpo nocturno
y no sólo tus senos amo sino el otoño
que esparce por la niebla su sangre ultramarina.

PABLO NERUDA
1904-1973



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