jueves, 29 de enero de 2015

PARA LAS LLAVES AUN FALTA

Primero fueron de sueño,
después de viento, las llaves,
ahora de patria y de pueblo.

Pero los muros son altos
y los ventanales ciegos,
las cerraduras hostiles
conchas cerradas de hierro.

Hace falta un gran martillo.
Un yunque. Manos de fuego.
Que España entera en la fragua
de su corazón deshecho,
forje con su voz maciza
las llaves del prisionero.

Porque los muros son altos
y los ventanales ciegos,
las cerraduras hostiles
conchas cerradas de hierro.

Y hay odios viejos que oxidan
los cerrojos contra el pecho
y venganzas que aún rezuman
por su corazón veneno.

Pero más amor y estrellas
brillan en el firmamento.
Más corazones relumbran
como fruta de un huerto,
cargada de sol y aroma
la paz de su pensamiento.

Estas puertas aún resisten
voces aisladas, lamentos....
Pero sus goznes rechinan,
sus cerrojos están secos,
se partirán como cañas
bajo el viento, cuando el viento
lleve en sus silbos las llaves
unidas de todo un pueblo.

MARCOS ANA
Poemas de la prisión y la vida.


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