jueves, 8 de mayo de 2014

VOY SOÑANDO

Soñar, siempre soñar,
con banderas y besos;
la libertad y el aire
soplando en mi cabello.

Campo y aire sin fin
- oh luz -, sin otro cerco
que el amor de unos brazos
enlazando mi cuello.

Soñar, siempre soñar,
con los ojos sin sueño,
que soy un hombre vivo
siendo tan sólo un preso.

Hay árboles y un río
fijos en mi recuerdo;
una infancia salvaje,
un dulce amor ingenuo,
y dos nombres grabados
en el chopo más viejo.

El cielo aquella tarde
era como un espejo.
El choperal tendía
para el amor senderos.
Todo era luz, la gloria
de mayo iba en mi pecho.
Un vilano de plata
se enredó en sus cabellos.
Acudí tembloroso
y con mis dedos trémulos.....
Sus ojos me invadieron
de aroma y sol.
El viento inmóvil, nos miraba:
fué aquel mi primer beso.

Soñar, siempre soñar
que vuelvo a todo aquello,
lo que dejé y ya nunca
encontraré al regreso.

MARCOS ANA
Poemas de la prisión y la vida.


miércoles, 7 de mayo de 2014

BALADA DE LOS MOSQUITOS

MOSQUITOS, si me dejáis,
voy a cantaros, mosquitos,
mejor que como cantáis.

Gallos furiosos del alba,
perros rabiosos del cielo,
legión de picas,
nube de espadas,
mosquitos.

Iguanodontes del sueño,
elefantes de las sombras,
gatos garduños,
leones sedientos,
mosquitos.

Zarzamoras voladoras,
espinos desesperados,
cerco de púas,
yucas furiosas,
mosquitos.

Fuego voraz sin amparo,
sarampión sin remedio,
viruela roja,
sello caústico,
mosquitos.

Espuelas del que anda lento,
bofetadas del dormido,
del no dormido,
del mal despierto,
mosquitos.

Picanas del campesino,
vampiros del que trabaja,
del que se mueve,
del pensativo,
mosquitos.

Punzones de los caballos,
alfileres de la siesta,
plaga de agujas
de los rebaños,
mosquitos.

Asesinos del poeta,
verdugos de esa balada,
enterradores.
Al fin, mosquitos,
mosquitos.

RAFAEL ALBERTI
Baladas y canciones del Paraná
 1953-1954


martes, 6 de mayo de 2014

A LOS 20 AÑOS

Tengo tu pulso, España, entre mis dedos
y oigo a tus ríos sortear las horas fratricidas,
los sangrantes paisajes que en tus aguas
derramaro como rayos furiosos tus riberas.

Ya siento que tu nieve se descalza,
que purísima y verde baja al río,
que su caudal de cumbres desmorona
viejas torres de sangres obcecadas.

Mi sueño ve que el aire va perdiendo
su vestido de andrajos enconados,
su rencorosa piel y entre los pinos
se desnuda y cantando como un niño
nos ofrece el plumón de su pureza.

¿No ves la luz que aún sangra en los cristales
agredidos del alba, rota en tiemblos
de luna y madrugada?

Yo quiero que esta luz se descortece
de sus sombras,
que en mis manos se vierta en carne viva,
beber su lumbre azul, que en los hogares
ilumine por dentro hasta el más íntimo
corazón de las cosas.

MARCOS ANA
Poemas de la prisión y la vida.




lunes, 5 de mayo de 2014

ME DUELE EL CORAZÓN

Me duele el corazón, si es que lo tengo,
si me has dejado algo, aquí, en el pecho,
o duéleme el vacío en el desecho
lugar del corazón. Te vas, yo vengo
a mi, desesperadamente sólo,
verde otra vez la flor de mi locura,
zarza ardiente de luz y desventura
por ilusión tendida, polo a polo.

Vi tus manos y dije: aquí florecen
corazones de tacto delicado.
Puse en ellas mis labios, mi costado
y el alma desnudada. Hoy perecen
de pena y desamparo en tus cortezas,
puras quizás, más ásperas y hostiles.
Me he roto yo, se han roto tus abriles
y se me van quebrando tus bellezas.
A mares te he querido (y aún te quiero)
He seguido tus ojos. Te he seguido
el rastro como un perro. Mi latido
sonó siempre en tu pecho prisionero.

MARCOS ANA 
Poemas de la prisión y la vida.

domingo, 4 de mayo de 2014

UNA SALIDA NATURAL

   En la plaza de Ayerbe estaban riñendo varios mozos, divididos en dos bandos, y la cuestión tomaba caracteres bastante serios, amenazando con terminar en una batalla campal.
   El que sostenía el palenque de una parte era una tal Marianico, que tenía fama de ocurrente y en ocasiones hacía reir a las piedras con sus salidas.
   Su contrincante, más violento que él, harto ya de razones y queriendo, sin duda, pasar a vías de hecho, se encaró con Marianico y, en tono de reto, con cara fosca y ademán decidido, le dijo:
  - Güeno, y si ahora voy yo y te puncho, ¿ qué harás tú ?
   Cuando todos esperaban que Marianico iba a contestar agresivamente, vieron que, lejos de perder la calma, contestaba con la mayor naturalidad.
   - Si me punchas....... ¡ echar sangre !
   Esta salida inesperada, de la cual rieron hasta los contrarios, tuvo vastante eficacia para desviar la tormenta y lo que comenzó en pendencia terminó en una lifara fraternal.




sábado, 3 de mayo de 2014

Voces, frases y modismos usados en el habla de ARAGÓN

PERCAZ: Aumentativo de percal.
PERCARAZ: Apercazar, coger con dificultad, correr mucho de aquí para allá.
PERCHA: Palanca larga y delgada.
PERDIGACHO: Perdiz macho.
PERDIGANA: Pollo de perdiz, perdigón; Niña o joven lista, avispada.
PERDIGANADA: Comida abundante compuesta de perdiganas.
PERDIGANETA: Diminutivo de perdigana.
PERDIGOTE: Perdigón, grano de plomo para munición.
PERDIGOTEAR: Herir o hacer muchos impactos con perdigones.
PERDIGUERA: Perdición, dilapidación; Dilapidador, calavera, perdigón.
SI ES PERDIZ TE LA COMES: Frase indicando que los dos pensaban igual, pero que se adelantó a decirlo.
POR EL PICO SE PIERDE LA PERDIZ: Delatarse a sí mismo por no hablar con cordura.
PERDÚA o PÉRDUGA: Pérdida.
PERDULAIRE o PERDULARIO: Perdis, malgastador, dilapidador que no sabe administrarse.
PEREJIL DE BURRO: Planta.
PEREJIL DE TODAS LAS SALSAS: Ponteentodo.
PEREJILERA: Mujer casquivana, perifollera, amiga de adornarse con exceso y ridículamente; Amiga de comadreos y ponerse en todo.
PERERA:Peral.
PERERAL:Terreno en el que hay muchos perales.
PERETE: Clase de pera muy pequeña.
PEREZOSA o PREZOSA: Cada una de las ballenas o acerillos que llevan las mujeres en el corsé con que se ciñen o aprietan.
PEREZOSEAR: Perecear, diferir el hacer algo por pereza.
PERICOTEAR; Curiosear, andar de un lado para otro.
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viernes, 2 de mayo de 2014

Cien sonetos de amor (LXX)

TAL VEZ herido voy sin ir sangriento
por uno de los rayos de tu vida
y a media selva me detiene el agua:
la lluvia que se cae con su cielo.

Entonces toco el corazón llovido:
allí sé que tus ojos penetraron
por la región extensa de mi duelo
y un susurro de sobras surge solo:

¿Quién es? Quién es? Pero no tuvo nombre
la hoja o el agua osdcura que palpita
a media selva, sorda, en el camino,

y así, amor mío, supe que fui herido
y nadie hablaba allí sino la sombra,
la noche errante, el beso de la lluvia.

PABLO NERUDA
1904-1973



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