lunes, 31 de enero de 2011

LAS MÉDULAS: UN PAISAJE CULTURAL



























Las Médulas son un lugar muy especial, donde la mano del hombre ha incidido sobre un paisaje ya de por sí llamativo. Sus conglomerados auríferos fueron derruidos y lavados por el agua que la ingeniería romana era capaz de hacer llegar por canales que podían alcanzar los 100 km. de longitud. Fueron las minas de oro más extensas del Imperio Romano, situándose el el Noroeste de la Provincia de León, en la Comarca del Bierzo. Forman parte de un gran yacimiento que, orientado de Norte a Sur, llega de Asturias a Zamora.

Se denomina "Paisaje cultural" porque los vestigios que han quedado en este entorno natural fascinante nos permiten reconocer los trabajos y actividades de la sociedad de aquel tiempo en el ámbito minero. El territorio protegido ocupa unas 6.000 has. de los municipios de Carucedo, Borrenes y Puente de Domingo Flórez aunque restos de la explotación son también visibles en otros puntos, como en Llamas de Cabrera(Benuza).

En 1996, la Junta de Castilla y León las cataloga como "Zona Arqueológica Médulas (ZAM). En 1997 la UNESCO las declara "Patrimonio de la Humanidad" y en 2002 el gobierno regional las clasifica como "Espacio Cultural", siendo el único enclave de Castilla y León que contará con ambas calificaciones.

La extensión y la espectacularidad de los rastros del trabajo desarrollado convierten a Las Médulas en un paraje insólito.

La explotación aurífera de Las Médulas es un yacimiento de tipo secundario formado por capas aluviales del mioceno (era terciaria), en las cuales las partículas de oro aparecen libres y mezcladas con todo el conglomerado (cantos rodados, arcillas, gravas, limos....). Los numerosos materiales arrastrados se depositan sobre un zócalo de pizarras ( rocas paleozoicas), formando una serie de capas con diferentes proporciones de oro en cada una de ellas, llamadas "facies".

Ya los astures, como los llamarían los romanos después, se dedicaban al bateo en los ríos de la zona. Cuando finalmente, tras encarnizadas luchas, tuvo que ser el emperador Augusto quien aplastase a las irreductibles tribus del NO español, los conquistadores descubrieron que éstos realizaban pequeñas piezas de joyería en oro para lucimiento personal. De su importancia para Roma habla el período largo de explotación, desde el principio de nuestra era hasta finales del siglo III.

El oro era la base del sistema monetario romano y fue utilizado para las finanzas del propio estado.

En la zona a explotar se usaron diferentes sistemas para la extracción del oro. En estos trabajos resultaba fundamental la fuerza del agua para lavar, transportar y evacuar los estériles fuera de la mina. Se almacenaba en depósitos, que hoy no existen.

El agua se conducía desde las montañas más altas y distantes a través de canales excavados en la roca que, con un desnivel inferior al 1%, llegan a los 100 kms.de longitud en algunos casos y que hoy pueden ser contemplados en numerosos tramos.

Esta obra hidraúlica sin precedentes propició la alteración del paisaje que se vió absolutamente modificado por la explotación minera. Pero la presencia romana no sólo tranformó el entorno sino también la vida de aquellos pobladores que conocieron otras maneras de hacer frente a la vida.Pasaron a trabajar, aunque no como esclavos, para el ocupante que modificó su forma de vivir y por tanto su cultura.

A pesar de las profundas alteraciones que se direon en el medio natural provocadas por los trabajos de la mina, también se generaron nuevos ecosistemas que se han mantenido en equilibrio hasta nuestros días. La aportación romana más evidente al medio es la presencia señorial del castaño, que ocupó el lugar predominante que había tenido hasta entoncer la encina, y que se explota desde entonces hasta nuestros días.

Los romanos lo plantaron y pasó a ser la principal fuente de alimentación. Su variada composición lo hacía dietéticamente muy completo para la población. Además servía como valioso y sólido proveedor de madera para la construcción. Éste árbol, que ha sido, y es, tan importante en las economías familiares de la zona, ha contribuido poderosamente a la supervivencia de los moradores de Las Médulas y nos ha dejado impresioantes ejemplares con varios cientos de años en su haber que hoy podemos contemplar.

Las fotos de los restos de la montaña y de los castaños, las he tomado en Las Médulas el 25/01/2011 en un maravilloso viaje por Castilla y León.