martes, 27 de diciembre de 2011

INJUSTICIAS HUMANAS

Después de haberse embaulado
kilo y medio de chuletas
y una gran bota de vino
superior de Cariñena,
alegre como unas Pascuas,
en un coche de tercera
iba a su pueblo un baturro
de regreso de una feria.
Sin duda alguna, que al hombre
le hizo efecto la merienda,
pues de pronto, en su semblante
se dibuja la impaciencia
y haciendo mil contorsiones
bien a las claras demuestra,
que en su interior algo existe
que le causa una gran molestia.....

De repente, suena el pito,
detiene el tren su carrera
y al ver que había llegado
a la estación de Casetas,
-Aquí hay tiempo- dice el hombre
con satisfacción inmensa;
y atravesando el andén
más ligero que una flecha,
se dirige a cierto sitio,
alza un poco la cabeza
y ve el rótulo que dice.......
CABALLEROS..... ¡ La hice güena !
¡no es aquí! - exclama azorado.
-¡Veremos si es a la vuelta!....
SEÑORAS...... ¡ Válgame Cristo !
¡pus tampoco ésta es la puerta!
Y pasando al otro lado
para completar la vuelta,
dice el hombre echando ternos,
con la faja medio puesta:
-¡ Caballeros y siñoras
y ya no hay denguna puerta!
¡Anda, y los pobres, al raso!
¡¡¡¡Rediez!!!! ¡ qué injusticias estas !

SIXTO CELORRIO
1897

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