jueves, 8 de diciembre de 2011

UNA APUESTA

Pues señor, fueron al campo
cierto día, de merienda,
unos cuantos andaluces
aficionados a juergas
y tres o cuatro baturros
de la provincia de Huesca.

Cuando se quedó vacía
la bota, un rato antes llena
de un vino tinto, no sé
si de Ainzón o Cariñena,
que le daba de morradas
al Jerez de la Frontera
( según frase de un baturro
que copio al pié de la letra)
se unió el son de las guitarras
al bullicio de la fiesta
que no acabó, por milagro,
de malísima manera.

Porque quiso un andaluz
cantar unas malagueñas,
y los baturros,a escape,
salieron a la defensa
de la jota, a la cual ellos
le llaman "regolvedera"
porque el alma se "regüelve"
cuando sus compases suenan.

-¿ Te quiés juar - al aldaluz
dijo uno de los de Huesca-
un cantarico de vino
a quien cante mejor?

-Venga

Y cogiendo la guitarra
el autor de aquella apuesta,
cantó varias coplas. Voy
a poner una muestra.

" Quisiá golveme la mula
que lleva tu padre a la era,
pa dale algún vulco al trillo
y rompele la cabeza. "

Y el andaluz, en seguida,
comenzó esta malagueña:

" ¡Ay, ay, ay, mare del alma!
¡ Ay, ay, qué grande es mi pena.......!"

Al escuchar tantos ayes,
el aragonés, que no era
de los que más necesitan
para perder la paciencia,
dijo: -Chiquio, ¡ no son poco
miresables en tu tierra !
¿ por un cantaro de vino
tantos "ais" y tantas quejas ?
¡Ridiez, no llores tan pronto,
que aun pué ser que no lo pierdas!

ALBERTO CASAÑAL SHAKERY
Cuentos de Calzón Corto

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