lunes, 16 de septiembre de 2013

Cien sonetos de amor (XXXIII)

   AMOR, ahora nos vamos a la casa
donde la enredadera sube por las escalas:
antes de que llegues tú llegó a tu dormitorio
el verano desnudo con pies de madreselva.

   Nuestros besos errantes recorrieron el mundo:
Armenia, espesa gota de miel desterrada,
Ceylán, paloma verde, y el Yang Tsé separando
con antigua paciencia los días de las noches.

   Y ahora, bienamada, por el mar crepitante
volvemos como dos aves ciegas al muro,
al nido de la lejana primavera,
porque el amor no puede volar sin detenerse:
al muro o a las piedras del mar van nuestras vidas,
a nuestro territorio regresaron los besos.

PABLO NERUDA
1904-1973

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