domingo, 29 de diciembre de 2013

PRISIÓN CENTRAL

Muros hirsutos. Ásperas cortezas
donde el hombre se duele cada día.
Apretada oquedad de llaga y fosa.

Socavón de Castilla. Lento espanto.
Catedral invertida hacia la tumba,
bajo una piel de piedra cancerosa.

Hay un árbol, aquí, pleno, encerrado,
de corazones vivos que semejan
puños airados de luz borrosa;

muchas hojas sin sangre van cayendo,
más su raíz indómita florece
una bandera abierta en cada losa.

Y en esta pena oscura donde habita
mi corazón en sombras, ya tan sólo
la luz de esa bandera es asombrosa.

MARCOS ANA
Poemas de la prisión y la vida.

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