miércoles, 31 de enero de 2018

DESDE ENTONCES NO SÉ LO QUE ME DIGO

Mi madre era de clase media,
mi padre de clase baja,
yo de clase gratuita,
ahora soy de clase soñadora.

Una monja me enseñó una pierna
y yo aprendí el Sermón de la Montaña
y se lo recitaba a mis amigos
en las tabernas de Madrid.

Un miliciano me dió un bote de leche
y me pedía a cambio cuatro cosas,
yo me fuí con el bote escupiendo
cuatro palabras bajo la metralla.

La guerra la pasé pasando hambre,
la guerra la pasé "pasando"sal.

Desde entonces no sé lo que me digo,
si digo poco, quiero decir más.
Me plancho la bufanda y a otra cosa.
¡Me piso la tristeza y a cantar!

GLORIA FUERTES
Mujer de verso en pecho.

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