miércoles, 19 de diciembre de 2012

¿ QUÉ FUE DE LA CORONA DE ARAGÓN ? (5)

II. FORMACIÓN TERRITORIAL, EXPANSIÓN Y ARTICULACIÓN POLÍTICA DE LA       CORONA DE ARAGÓN (1162-1410)

  LA EXPANSIÓN POR EL LEVANTE PENINSULAR Y EL MEDITERRÁNEO (1213-1327)

 Así, durante el reinado de Jaime I el Conquistador (1213-1276) la Corona prosegurá con su política expansionista gracias a la rápida desintegración del Imperio Almohade en al-Andalus, derrotado en las Navas de Tolosa (1212), y se verá ampliada con la incorporación de dos nuevos reinos, Mallorca 1229) y Valencia (1238), tras prolongadas campañas militares no exentas de acciones devastadoras. La conquista de Mallorca e Ibiza se planteó como una empresa real y contó con la colaboración de los grupos aristocráticos catalanes y, en menor medida, aragoneses; el propio momarca la calificaba como " la mayor empresa que se haya llevado a buen término de cien años a esta parte". La cosquista de Valencia, tras una prolongada ofensiva militar (1232-1245), fue una empresa de la Corona, en la que tomó la iniciativa la nobleza aragonesa y contó con la colaboración de las Órdenes Militares y el apoyo de las milicias concejiles de Teruel, Calatayud y Daroca, siendo la inmigración aragonesa muy numerosa, tanto en la zona norte de Catellón, repoblada a fuero de Aragón, como en la propia Valencia donde no menos de 600 casas y explotaciones agrícolas fueron concedidas a aragoneses. Años después,en 1266, se ocupaba el reino de Murcia que, aunque repoblado con contingentes aragoneses y catalanes, era entregado al monarca castellano Alfonso X el Sabio. La cancillería real se hacía pronto eco de los nuevos reinos incorporados por el Conquistador y así, en los dipomas reales, lo designan con los siguientes títulos: Jaime, por la gracia de Dios, rey de Aragón, de Mallorca y de Valencia, conde Barcelona y de Urgel, y señor de Montpellier. Todavía en 1304 la Corona de Aragón se anexionaría la ribera izquierda del Segura y la cuenca del Vinalopó. con Alicante, Elche, Orihuela y Villena.

   La firma de dos tratados distintos, el de Almizra (1244) con  Castilla y el de Corbeil (1258) con Francia propiciarían un cambio de rumbo en el devenir histórico de la Corona de Aragón. En efecto, el pacto suscrito con el primogénito del monarca castellano, el futuro Alfonso X, limitaba la progresión territorial de la Corona en suelo peninsular a las tierras alicantinas. Por otro lado las tensiones con el monarca francés culminaron en el pacto de Corbeil, que suponía la pérdida de todos los territorios ultrapirenáicos de la Corona en el Mediodía francés, excepto el señorío sobre la ciudad de Montpellier. De esta forma los avances por esa arteria vital que fue la cuenca mediterránea iban a ser la única salida viable para una sociedad guerrera en expansión.

    La Corona de Aragón, que contaba, además, con una poderosa flota, dirigía su política expansiva hacia el Mediterráneo, unas veces de forma pacífica, como las relaciones diplomáticas y de protectorado establecidas durante el reinado de Jaime I con Marruecos, Tremecén y Túnez, y que tanto ayudaron a los intercambios comerciales, otras, mediante la lucha armada, como la ocupación de las islas de Sicilia (1283) y Cerdeña (1323) que permitieron a la Corona controlar las principales rutas marítimas. La política mediterránea que convenía, además, a los intereses mercantiles de la nobleza y la burguesía catalanas, añadió, no obstante, nuevos conflictos y luchas de carácter internacional ( con Francia, con el Papado, con la familia de los Anjou) para hacerse con el control del Mediterráneo, no sólo en los aspectos políticos sino también económicos y mercantiles.

   A fines del siglo XIII y comienzos del XIV, coincidiendo con los reinados de Pedro III el Grande ( 1276-1285), Alfonso III el Liberal ( 1285-1291 ) y Jaime II el Justo ( 1291-1327), se produjo la gran expansión de la Corona por el Mediterráneo. Una carta de Jaime II dirigida al Papa en 1311 refleja el ideario político del monarca aragonés" ...... una vez que conquistemos Granada, procederemos hacia Oriente por vía marítima, apoyándose nuestra armada en las islas cristianas, esto es: Mallorca, Menorca, Cerdeña, Sicilia, de las que obtendremos con regularidad víveres, provisiones y hombres para vigorizar el viejo ejército y poblar nuevas tierras, y además podremos llegar a Tierra Santa". En apenas unos decenios se había conquistado un vatísimo territorio que permitía controlar las rutas comerciales más importantes del momento. Bien podía el almirante Roger de Lauria, en 1285, tras la ocupación de Sicilia, responder con legítimo orgullo al conde de Foix - representante del momarca francés-: " Señor, no sólo no pienso que navío alguno intente navegar por el mar sin salvoconducto del rey de Aragón, ni siquiera galera, bajel o leño, sino que no creo que pez alguno se atreva a asomarse a la superficie del mar si no lleva un escudo en la cola con la enseña del rey de Aragón  como salvoconducto".

   Será precisamente a lo largo del Siglo XIII cuando los diferentes reinos y condados peninsulares que conformaban la Corona de Aragón comiencen a individualizarse, perfilándose nítidamente los distintos territorios en los que los grupos dirigentes del reino lograrán definir una nueva formulación constitucional, el pactismo, que permitirá estabilizar las propias estructuras de poder.  Destaca además en este periodo el nacimiento de las instituciones propias de la Corona y las privativas de cada uno de los Estados que la formaban ( como el Justicia de Aragón ), la promulgación de los diversos códigos legislativos ( Usatges, Decretales y Conmemoraciones de Cataluña, los Fueros de Aragón y los Furs de Valencia) así como la consolidación de las Cortes, tanto de las llamadas Generales de la Corona como de las específicas de cada uno de los Estados que la componían. Las Cortes, que fueron una de las instituciones de mayor interés político, se institucionalizan en 1283, cuando el deber de reunión se convierte ya en el derecho de reunión.

   La distinta personalidad e individualización de los reinos se manifieta, sobre todo, en la simetría en las estructuras sociales de cada Esado, que impidieron que se produjera una mayor convergencia, y se concreta también en la fijación de fronteras interiores entre Aragón con Cataluña y también con Valencia, reforzando cada territorio su personalidad con concepciones de carácter nacional, y las exteriores con Castilla. El monarca, en definitiva, organizaba sus territorios respetando las identidades políticas de cada uno de elllos, propiciando cambios estructurales profundos y dotándolos de instituciones privativas y de administraciones autónomas, si bien se dio una cierta simetría en las instituciones de cada territorio: Cortes, Diputaciones, instituciones financieras e instituciones locales eran muy parecidas en los distintos Estados y, por encima de ellos, las Cortes Generales, una política exterior unitaria y bandera real o la senyera que simbolizan el principio de unidad.

****************








  

No hay comentarios: