miércoles, 16 de abril de 2014

PUDO EL CIPRÉS

Pudo el ciprés más que nadie.
Puñal agudo invertido
clavó su aroma en mi sangre.

Las dalias tejen coronas
con luz morada en los ojos
mortecinos de la tarde.

Los cipreses, mano a mano,
con el laurel han tendido
un puente sobre el estanque

( agua delgada y menuda,
remanso puro, mi vida,
sin vivirla un solo instante ).

Un hacha suena en el bosque.
Otoño corta las ramas
de mi juventud. ¡ Lloradme !

MARCOS ANA
Poemas de la prisión y la vida

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