martes, 8 de octubre de 2019

A UN HOMBRE DE GRAN NARIZ

   Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;

   era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.

   Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
los doce tribus de narices era;

   érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.

FRANCISCO DE QUEVEDO


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