sábado, 28 de abril de 2012

TE ME MUERES


Te me mueres de casta y de sencilla...
Estoy convicto, amor, estoy confeso
de que, raptor intrépido de un beso,
yo te libé la flor de la mejilla.

Yo te libé la flor de la mejilla,
y desde aquel dulcísimo suceso,
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla.

El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más patente, negro y grande.

Y sin dormir, amor, celosamente,
me vigilas la boca ¡ con qué cuido !
para que no se vicie y se desmande.

MIGUEL HERNÁNDEZ.
de EL SILBO VULNERADO (1934)