sábado, 6 de octubre de 2012

REAL ZARAGOZA : La Historia de un león que siempre ruge (20)

LA COPA LA JUEGAN EL REAL ZARAGOZA Y OTRO
APOTEÓSIS EN MADRID

EL 5 DE JULIO DE 1964 ESTÁ GRABADO CON LETRAS DE ORO EN LA HISTORIA DEL CLUB, TRAS GANAR 2-1 AL ATLÉTICO DE MADRID EN LA FINAL Y LLEVARSE A CASA LA COPA

  La euforia era grande en toda Zaragoza. Cientos de autocares y coches particulares emprenden el cuatro y cinco de julio la peregrinación a Madrid. El Santiago Bernabéu era mayoritariamente atlético, pero el Real Zaragoza tenía una amplísima representación.

  Cuando los equipos saltaron al terreno, el campo fue un clamor. A las órdenes de Birigay, las alineaciones fueron las siguientes:

ATLÉTICO: Medinabeytia; Rivilla, Griffa, Calleja; Ramiro, Glaría; Cardona, Martinez Jayo, Jose, Adelardo y Collar.

REAL ZARAGOZA: Yarza; Cortizo, Santamaría, Reija;  Isasi, Pepín;  Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra.

  A los dieciocho minutos, Reija recibe un balón, levanta la cabeza y corre por la banda izquierda. Le sale al paso Martinez Jayo y Adelardo, y el gallego les sortea, envía suave a Lapetra, quién, de cuchara, lanza un diabólico chut, que se cuela por encima de Medinabeytia.

  A los treinta y tres minutos, Isasi roba un balón, centra a Marcelino y éste, en lo suyo, de cabeza, cede a Villa, que para con el pecho, se interna y lanza un disparo cruzado, imparable para el meta "colchonero".

  A partir de ahí, el Real Zaragoza era el único equipo. El Atlético, entre estertores, quiere, pero no puede. Está paralizado por el magnetismo del juego lleno de magia de estos "leones" maños. El primer tiempo es una película para el Real Zaragoza y un infierno para el Atlético.

  En la segunda mitad, espoleados y rabiosos, los atléticos lanzan continuas oleadas contra el marco de Yarza. Pero tienen más corazón que cabeza. En el minuto 77, Griffa, un jabato rosarino, deja la defensa y se lanza al ataque, sortea a Santos y a Marcelino y dispara con toda su furia. El rechace le llega a Cardona, que dispara y marca.

  Fue un arponcillo leve, porque este Real Zaragoza apenas se inmutó. El tiempo corría a su favor y contra los atléticos, que se hundieron sin remedio.

  El júbilo fue indescriptible cuando Yarza, que recibió el trofeo de manos de Franco, lo levantó por encima de sus hombros. Luis Belló fue alzado en hombros. Madrid se quedó pequeño para Zaragoza. La ciudad recibió a los campeones con un entusiasmo sin límites. El equipo fue recibido por una multitud impresionante en la Plaza del Pilar, completamente abarrotada. Los jugadores saludaron desde el techo del autobús.

  De inmediato se postraron a los pies de la Virgen del Pilar, a quién le ofrecieron el título. Más tarde marcharon al Ayuntamiento, donde fueron recibidos por el alcalde del consistorio, Luis Gómez Laguna, el impulsor de La Romareda. Waldo Marco, el presidente del Real Zaragoza, sintió como su piel se ponía de gallina de pura emoción. Treinta y dos años después de que Iberia y Zaragoza formasen el club actual, la luz de los títulos alumbraba Aragón.

Continuará.........................







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