jueves, 4 de octubre de 2012

AY, CALIXTO

Ay, Calixto, ay,Calixto,
sin tabaco y sin parné,
ay, Calixto, ay, Calixto,
por culpa de una mujer.

Aquí donde usted me ve,
descangallado, fané
y sin afeitar,
yo era un hijo de papá
de casa bien,
lucía como un gentleman,
ternos de tweed
a medida,
foulard,
chauffeur,
pedigrí,
savoir faire,
mujer,
queridas,
elegancia natural
y acta de diputado
más votado
del Partido Popular.
El caso es que mi señora,
un seis de junio,
alumbró
un conde de Algora
junior
al que pusimos Calixto
tal que su progenitor
y como para nacer
de noble cuna,
crecer,
ser de la tuna
y casarse
no hay que pasarse
de listo,
hasta Calixto,
que en cuanto
a encanto
viril
tenía tanto
sex-appeal
como Manolo el del bombo,
tras el quilombo
sorpresa
que son de bodas
de moda,
volvió de luna de miel
con un pastel
de frambuesa
que te miraba
y cortaba
el hipo
y la mayonesa
con ese tipo,
su vacunita
en el brazo,
dieciocho añitos
y esos malditos
ojazos
de gata
en celo
y aquella mata
de pelo
como una hoguera
y unas pestañas
con telarañas
de terciopelo
y esas caderas
que estaban hechas para pecar
por las escaleras,
para enseñarte el pajar,
para esperarla en la era,
para mancharle el vestido,
para cantarle al oído
"reloj no marques las horas",
para quitarse el sombrero,
caballero,
qué señora.

Ay, Calixto, ay,Calixto,
sin tabaco y sin parné,
ay, Calixto, ay, Calixto,
por culpa de una mujer.

Para colmo a mi Calixto,
por lo visto,
no le sobraba
afición
como varón:
toreaba
fuera de cacho,
no se apretaba
los machos
ni se gustaba
ni se cruzaba
ni paraba
ni mandaba
ni templaba
ni remataba
faena
y no le daba
a su nena
la alegría
macarena
que el cuerpo de esa morena
sin alma
necesitaba.

Conque una noche
que no quisimos ir retrasando más
pasó lo que sabíamos
que iba a pasar.

Dejando el coche,
camina que te camina
más que felices,
tirándole a las perdices
sin carabina
yo pensé...... ¿ y por qué no?
y ella muerta
de risa,
dejando abierta la veda
de su camisa
de seda
"date prisa",
me apuró,
que queda
sólo un botón.

Ay, Calixto, ay,Calixto,
sin tabaco y sin parné,
ay, Calixto, ay, Calixto,
por culpa de una mujer.

Lo violento
fue que en pleno
ayuntamiento
carnal
llegó el bueno
de Calixto
con los ojos como faros
y al vernos con tal
descaro
decúbito-horizontal
pasarmos al grupo mixto,
armó la de Dios es Cristo
antes de echarse a llorar
y terminar
con su vida de un disparo
mortal de necesidad.

Me hubiera dado
lo mismo
arrastrar el sambenito
de un sótano en el abismo
si el cuerpazo del delito
de la chiquilla
que sale en mis pesadillas
de anamorado
hubiera estado
a mi lado.

Pero apenas enterrado
y caliente
aún el cadáver
del marido,
cerró el pasado
con llave,
buscó un pendiente
perdido
por los bolsillos
de mi chaqueta,
guardó el cepillo
de dientes
en su maleta
vuitón
y se libró de mi asedio
poniendo tierra por medio
entre su tedio y mi fuego,
entre mi siempre y su luego,
entre su ego y mi yó.

Ay, Calixto, ay,Calixto,
sin tabaco y sin parné,
ay, Calixto, ay, Calixto,
por culpa de una mujer.

Ay, Calixto, ay, Calixto
la sonrisa del PP,
te echaron del grupo mixto,
te quitaron el carné.

Rodé como el peor de los trotamundos
por un submundo
de yonkis y de busconas
hasta que,
un siglo después,
cuando las Olimpiadas de Barcelona,
en la estación de metro de Urquinaona,
choqué con una persona
y se le cayó un pendiente
que yo conocía muy bien,
se lo alcanzé torpemente
y cuando ella indiferente
dijo "thank you"
la miré.......
y seguía siendo tan bella
que sólo podía ser ella,
la mujer
que yo quería,
por la que me consumía,
a la que tanto busqué
y, sin embargo aquel día,
no me pregunten por qué,
ni siquiera la llamé.
Puede parecerles tonto,
pero, de pronto,
no la ví tan diferente
confundida con la gente
que impaciente
en el andén,
una mañana cualquiera
de un lunes de primavera,
estaba esperando el tren.

JOAQUÍN SABINA
Dímelo en la calle
Con buena letra







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